El subcuartel del gluminati costarricense.

sábado, 21 de junio de 2008

Las hembras a la cocina

Hace poco leí el famoso libro de Jane Austen “Orgullo y Prejuicio”, sobre el que se hizo una película recientemente. Es natural que haya sido difícil(por no decir totalmente sin sentido e inútil)comprender asuntos de dotes, la urgencia sofocante de las señoritas de tener que casarse, el ocio en el que viven sumidos los personajes, etc.
Pero lo que más me pareció sorprendente fue la insistencia de Austen de presentar al personaje principal, Elizabeth (quien se dice fue su heroína preferida) como una mujer sobresaliente, moderna, inteligente, algo así como el prototipo a seguir de la “feminista” de esa época. Lo único que la distingue de sus dos hermanas menores tontas es que no está absolutamente desesperada por casarse, aunque claro, al final se compromete con el galán más rico, guapo e importante como una especie de premio (que anula toda la moraleja como se anuló la moraleja de Betty la fea cuando se hizo bonita) por ser tan lista y bueno, tan súper para la autora.
Por lo demás, ella, al igual que sus hermanas brutas, lee un poquito, pasea tanto que desarrolla los músculos de las piernas del Hulk, habla con sus hermanas y sus amigas y se escribe cartas con su familia. Eso es todo.
Nunca hizo nada más que eso, y es la gran heroína de la historia.
Ahora, quería seguir quejándome de lo horrible que era la época pero, en realidad, no puedo. Es peor la realidad en la que estoy sumida.
Estuve en un grupo de diseño en el que éramos tres hombres, tres mujeres. Las otras dos se pelearon (no sin motivo, pero sí con más drama de lo necesario), lloraron, se enojaron, prometieron seguir en el grupo profesionalmente y luego se separaron con insultos y con cejas fruncidas. Ahora soy la única mujer y no encontramos otra que nos sirva.
Estoy en un grupo de dibujo, en el que, claro, soy la única mujer, porque una tuvo un hijo, otra tuvo un novio, otra desapareció como tragada por la niebla y probablemente habían más, pero totalmente innotables.
Fui a un concurso de oratoria en el que, como ya lo habrá supuesto el lector (generalizo a masculino porque estoy segura de que son muy pocas las lectoras), éramos dos mujeres en la categoría de intermedios y expertos, y ella no iba a llegar muy lejos.
Estoy sola, y no sé qué hacer. Sé que hay más mujeres allá (mis amigos me imploran por conseguirlas) pero deben estar cocinando, bordando y cuidando bebés porque no parecen salir de sus hogares. Las que de hecho salen no deberían, son tontas, sentimentales, dramáticas y, perdonarán mi machismo, demasiado femeninas como para llegar a ser alguien importante.
Yo sé que muchas hembras sacan cienes en sus exámenes y , por ejemplo, comprenden más de la mitad de los estudiantes de medicina de la UCR, pero no hacen nada con sus notas y sus caritas lindas, nunca tendrán puestos emprendedores y no serán más que una patética asistente que sigue órdenes perfectamente y se retiene la creatividad y el valor de emprender como yo me retengo las ganas de gritarles. Ser buena gente no basta.
Me declaro, por lo tanto, machista (en Costa Rica) hasta que se pruebe que estoy equivocada, tal vez como una especie de reto, como el que presentó Michael Moore cuando se quejó de su país y fue calificado de cendepatrias. De ahora en adelante para mí todas las hembras sólo servirán como amas de casa y secretarias(lo digo en serio), y las mujeres (que calculo son unas cinco, de las cuales dos son amigas mías y no soltaré por nada del mundo) seguiremos siendo bichos raros en este país.

domingo, 15 de junio de 2008

Lost in…. somewhere

Últimamente he tenido mucho libre. Y aunque no me siento particularmente productivo (y levemente culpable por lo mismo), esto no quiere decir que no le he sacado provecho, ya que al no tener la presión de otra fecha límite más, me ha permitido separarme de mi vida típica, analizarla de manera más objetiva y así poder re-ordenar varios aspectos de ella.

Pero esto no es precisamente sobre lo que quiero hablar ahora. También he tenido mucho tiempo para pensar sobre cosas más…. intangibles. Un día de estos estaba viendo por primera vez la película Lost in Translation (no se cómo la nombraron en español). Me gustó mucho y la recomiendo para quienes no la han visto. En esencia trata sobre una joven recientemente graduada de la universidad con una crisis de cuarto de vida y un hombre mayor con una crisis de mitad de vida. La película se da en Japón, con lo que tratan de exaltar el sentimiento de estar perdido. Ciertamente creo que yo hace no mucho, y todavía un poco, me siento parcialmente de esta manera y por lo mismo me llegó mucho esta idea de descubrirse, encontrarse, comprenderse, definirse, o como quieran llamarlo.

Cuando apliqué para sacar mi maestría, lo hice sin estar totalmente convencido de que quería irme. Sabía que era la decisión más lógica, ya que sería más difícil sacarla una vez que empezara a trabajar. Además, los trámites se tienen que realizar con mucha anterioridad, así que para poder tener al menos la posibilidad de decidir si quería irme, tenía que hacerlos con tiempo. Sin embargo, emocionalmente no me encontraba totalmente persuadido. Por fortuna ya tengo mucha experiencia en suprimir mis sentimientos y entonces me puse a trabajar. Después de pensarlo, creo que las verdaderas razones por las cuales dudaba más en irme eran:

  • Miedo de que no me aceptaran en ningún lado (o dónde no quisiera ir).
  • Miedo de que realmente sólo estuviera yendo a la maestría para no cambiar de ritmo, empezar a trabajar y llevar una “vida normal” (como todos mis compañeros).
  • Miedo de que simplemente estuviera buscando experiencias que no logré conseguir durante mis anteriores años de universidad.
  • Miedo de que estuviera tomando la decisión que realmente me iba a hacer más feliz.

Sí, suena mal que todas estas razones inicien por “miedo”, pero esa es la verdad. Por fortuna, la primera razón ya fue resuelta de manera muy satisfactoria. En cuanto a la segunda, en un punto entre el momento de aplicar y ahora descubrí que el trabajo “normal” está totalmente sobrevaluado. Las razones tercera y cuarta son algo más difíciles de resolver, ya que creo que dependen primordialmente de este concepto de entenderse a uno mismo, lo cual es mucho más difícil de lo que suena.

Gran parte de esto creo que viene del error en que ahora es común definirnos por aquello que hacemos, ya sea porque realmente creemos que eso somos o simplemente porque no queremos realizar la pregunta de manera sincera. Se dice: “Soy estudiante”, “Soy ingeniero” (es muy curioso el día en que uno pasa instantáneamente de uno a otro, suponiendo que sean mutuamente excluyentes). ¿Y? Realmente eso no logra decir nada, más que (con suerte) me gusta realizar ese tipo de labores. El problema con esto es que cuando alguno de estos estados se acaba (graduación, despido) las personas se sienten perdidas y no saben qué hacer.

Entonces, la pregunta del millón es, ¿cómo hacemos para comprendernos? No sé la respuesta, pero por lo menos ya tengo que claro que no puede ser con algo externo, como los casos que señale arriba. Supongo que esto mejora con la edad. Por ejemplo, claramente en el colegio yo estaba mucho más perdido que ahora.

¿Cómo saber qué nos va a hacer felices? Yo creo que todos somos muy malos para esto. Por lo tanto, se sigue el mismo procedimiento al afrontar un problema que no sabemos cómo resolver: prueba y error. Lo cual es sumamente conveniente, ya que pronto me voy a vivir a otro lugar, donde voy a poder experimentar muchas cosas nuevas.

En fin, creo que he hecho un gran enredo. No sé si tal vez me excedí tratando de unir demasiadas ideas. ¿Comentarios?

¿Separación Iglesia-Estado?

Me temo que voy a iniciar otra entrada que trata sobre religión. Y por lo general yo no soy una persona que se molesta mucho por este tipo de cosas ni me caracterizo por tener una gran iniciativa política. Sin embargo, en esta ocasión descubrí algo que me sorprendió de sobremanera y creo que debo comentarlo.

La Constitución Política de la República de Costa Rica dice en su artículo 75:

“La Religión Católica, apostólica, Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres.”

Ignoremos por el momento el hecho de que el país le esté dando parte de su presupuesto a una institución sobre la cual no tiene ningún tipo de control. Después de todo, el manejo de fondos financieros no es uno de sus fuertes. La parte que me preocupa es por qué razón tiene que existir una religión oficial del todo.

¿Será que han pasado ya demasiados años desde el Renacimiento para que descartemos todo el progreso intelectual alcanzado en aquella época? Me gustaría creer que la única razón por la que este artículo se mantiene es por inercia histórica (aunque todavía no lo justifica). Sin embargo, me temo que la verdadera razón es que todavía se cree de manera generalizada que una persona sin religión no puede ser una persona con moral.

Y todavía esto puedo aceptarlo, con la esperanza de que se le de la oportunidad a las futuras generaciones de darse cuenta de lo equivocada que es esta idea. Sin embargo, el mismo Estado está suprimiendo esta opción. Imaginen mi sorpresa al encontrar que en las escuelas públicas de nuestro país se dan clases de religión como si se tratará de una lección de matemática o literatura. Y no me malentiendan: por “clases de religión” quiero decir “clases de catolicismo”. Ciertamente yo estaría de acuerdo en que, a manera de una clase de historia, se estudiaran todas las religiones principales, con sus principios y diferencias, ya que es innegable el enorme aporte cultural que ellas han brindado. Adicionalmente, aunque esto no aliviaría el problema de intolerancia inherente a ellas (ver Religión y Tolerancia del 3 de junio de 2008), si podría ayudar a resolver las manifestaciones inaceptables (léase violentas) que tienen algunas personas.

Luego, siguió mi pregunta obligada a la madre quien me contó sobre esta situación: “¿Y por qué razón sólo dan clases de catolicismo?”. La respuesta todavía no deja de fascinarme, aunque tristemente ya no puedo decir que me sorprenda: “Porque es la religión mundial.”. Se cierra así el círculo de adoctrinamiento.

sábado, 14 de junio de 2008

Las Intelínea y el reto de agilizar el transporte público josefino

Ante la rápida alza de los precios de los combustibles, sería bueno que se utilice más el transporte público. Pero como ya mencionó Álvaro, sí los cambios necesarios no son cómodos, no las adoptamos con facilidad. El ser humano tiende a ser muy cortoplacista. Acciones de beneficio retardado son rechazadas porque no traen consigo una ventaja inmediata. Yo, por ejemplo, voy a seguir viajando en carro mientras hacer el mismo recorrido en bus implique invertir una cantidad considerablemente mayor de tiempo para llegar a mi destino.

Recientemente se anunció la apertura de varias rutas de bus "interlínea" en San José. Con éstas se podría viajar entre los suburbios josefinos sin tener que pasar por el centro de la ciudad. Según La Nación el país se ahorraría unos ¢5,000 millones al año, esto como resultado de la menor congestión y reducción del consumo de combustible. Tanto el ambiente como las alcancías estatales y personales agradecerían la puesta en marcha de estas rutas. Sería un paso hacia hacer el transporte público de nuestra capital más eficiente, y por ende más atractivo a muchos usuarios potenciales que de momento prefieren movilizarse en carro.

A menos de un día de que empezaran a circular los buses, el Tribunal Administrativo de Transportes suspendió la operación de las rutas ante un recurso de apelación de la empresa Barrantes y Araya, que pretendía concursar por administrar las interlínea. Existe la posibilidad de que el proceso de concesión no se haya llevado a cabo de forma transparente, pero a mi me parece la 'empresa perdedora' simplemente está utilizando un recurso legal para impedir que se implementen nuevas rutas que los van a perjudicar económicamente, ya sea porque perdieron el concurso o porque manejan otras rutas que competirían con las interlínea.

La consecuencia de esto es que de momento el transporte público sigue tan ineficiente como siempre. De no activarse las rutas pronto el Estado, en vez de ahorrar, podría tener indemnizar a la empresa que ganó el concurso por hasta ¢4,500 millones. Los buses nuevos están parqueados, los choferes contratados recibiendo salario sin manejar, las paradas de bus esparcidas por San José como un monumento a la inoperancia.

Sí cada empresa que sienta que un cambio los va a perjudicar puede detenerlo, sin importar el gran beneficio que dicho cambio le podría traer a la población josefina, la agilización del transporte público avanzará a paso tortuga. Es lamentable que las empresas de buses que manejan y lucran del sistema ineficiente tengan el poder de frenar intentos de montar un sistema más ágil en San José.

En fin, el Tribunal Administrativo de Transportes (o cualquier ente de ese tipo) debería valorar más el beneficio ciudadano al recibir apelaciones de empresas particulares. De lo contrario el transporte público va a seguir siendo ineficiente y poco atractivo, siendo utilizado casi sólo por aquellas personas que no tienen otra opción más que montarse a un bus para moverse de un lado a otro.

jueves, 5 de junio de 2008

Es necesario que el gobierno actúe por el ambiente

Cinco minutos después de haber publicado un comentario a la entrada de David Krumm titulada "Eslie,"  me dí cuenta de que, por más bien intencionado que sea, el programa de lograr que la gente actúe voluntariamente para proteger el ambiente va a ser un gran fracaso.
Llegué a esta conclusión después de pensar de lo que requeriría convertirme en vegetariano: tendría que empezar a cocinar mi propia comida en casa en vez de comer en las cafeterías de la universidad, algo que no me es conveniente y en lo cual no estoy dispuesto a invertir el tiempo. Estoy seguro que en esta situación se encuentran muchas personas donde ya tienen tanto de que preocuparse con el trabajo y la familia que una molestia más no es bienvenida.
En Princeton yo siempre reciclo, en Costa Rica no. La razón es simple: en Princeton siempre hay un contenedor de reciclaje a la par de cada basurero, así que el esfuerzo para reciclar es mínimo y por eso yo, como cualquier otro habitante de Princeton, estoy dispuesto a hacerlo - por lo general, si la decisión que protege el ambiente es tan conveniente y requiere tanto (o menos) esfuerzo que cualquier otra, la persona tomará la decisión adecuada.
Así pues, si en la cafetería de la universidad conseguir un platillo vegetariano fuera tan fácil como cualquier otro, estoy seguro que comería vegetariano mucho más a menudo. La pregunta entonces es, ¿por qué es tan poco conveniente ser vegetariano? Como dije en mi comentario en la entrada de David, a nadie le molestaría comerse una hamburguesa de McDonald's de soya, pero la opción no existe. La razón es entonces que vender la hamburguesa de carne sigue siendo más rentable.
Casualmente, en mi reciente viaje a Nueva Zelanda, tuve el placer de ver un ojo lleno de úlceras en una cajetilla de cigarrillos. Después de esto y comprender que es necesaria la colaboración de la "masa inculta" para la salvación del planeta, consideré que la única manera de resolver este serio problema ambiental es mediante la acción del gobierno para que haga convenientes las decisiones que protejan al planeta.
Esto tiene varias ventajas. Primero, le deja al gobierno el trabajo de decidir, mediante consultas a científicos y expertos, qué medidas son necesarias para el bienestar ambiental. Esto le quita al ciudadano la necesidad de educarse y racionalizar qué acciones tomar (personalmente no creo estar capacitado para decidir cuáles de mis acciones son las óptimas para beneficio del planeta).
El ciudadano, por su lado, no tiene que esforzarse, simplemente sigue su vida haciendo lo que le plazca y le interese y, si el gobierno hace su trabajo, esto será lo mejor para el ambiente. Muchos casos me vienen a la cabeza como, por ejemplo, si el gobierno cobrara impuestos severos a toda industria cuyas actividades son nocivas para el ambiente (incluyendo la industria ganadera) entonces esto sería un gran incentivo para que la carne de menor calidad pudiera ser sustituida por productos vegetales. Este tipo de impuesto también podría incentivar la producción de electricidad más limpia y, en general, generar cambios en el mercado que tengan efectos positivos para la salud del planeta.
Podrán decir que dejar la solución a este problema en manos del gobierno es una manera de quitarse la culpa en caso de que al planeta se lo lleve el carajo, pero me parece mucho más factible convencer al pequeño número de personas que está en el poder que hay que actuar para proteger el ambiente que convencer de esto a cada uno de los ciudadanos.
En fin, tomar conciencia por el bienestar de la Tierra y las futuras generaciones es bueno, pero el cambio necesario para resolver este problema requiere un esfuerzo por parte de todos , y para esto es necesaria la acción gubernamental. Así que no sólo debemos adaptar nuestro estilo de vida para reducir nuestro impacto en el ambiente, sino que también tenemos que apoyar políticas sociales y ambientales que hagan las buenas decisiones las más convenientes.

martes, 3 de junio de 2008

Religión y tolerancia

Una de las más grandes contradicciones de la sociedad moderna es el deseo de lograr una comunión de diferentes religiones bajo un código moral común que facilite la paz y el desarrollo social.

Si bien en principio no hay obstáculo alguno para lograr la unidad e identificación común entre diferentes etnias y culturas, la reconcilicación entre religiones es simplemente imposible - conseguir la tolerancia entre estas requiere el abandono de los más fundamentales principios religiosos. A diferencia de etnias, culturas, orientaciones sexuales y equipos de fútbol, la religión occidental tiene una posición que explícitamente demanda la aceptación de esta como la verdad. El liguista entiende que no hay razón justificable por la cual es absolutamente necesario preferir a su equipo sobre Saprissa. De la misma manera, no hay obstáculo para que el blanco comprenda que su etnia no es de ninguna manera superior o mejor que cualquier otra. Así, es posible ser liguista, blanco, heterosexual y tico comprendiendo que cada una de estas cualidades son enteramente arbitrarias y pertenecer a cualquiera de estos grupos no requiere creeer que ser parte de estos es mejor que ser parte de cualquier otro grupo. En principio, pues, es posible que personas de todos estos grupos puedan vivir en paz y harmonía bajo los mismos estándares y códigos sociales.

El problema con las religiones es que estas tienen una posición específica con respecto a la verdad. Este problema no es único de la religión , cualquier sistema que plantee una verdad es lógicamente irreconciliable con cualquier otro que plantee una verdad opuesta.

La diferencia que tiene la religión con otros sistemas que plantean una verdad es que a diferencia de teorías científicas, cuya verdad o falsedad dependen de evidencia (la cual es accessible sin ambigüedad a cualquier persona), los planteamientos religiosos requieren únicamente de fe para ser considerados ciertos - en el sentido absoluto. Entonces, como es posible tener fe en cualquier religión, diferentes creyentes se encuentran en una posición donde mantienen la ilusión de contrarias, absolutas e irrevocables verdades. No sólo es la reconciliación imposible, sino la tolerancia también.

Tomemos como ejemplo nuestra muy querida religión oficial: el cristianismo. Está explícito en el evangelio que el único camino a la vida eterna es mediante Jesucristo y la aceptación de este como el salvador de la humanidad mediante su sacrificio y ascención en cuerpo al cielo. Fe en la resurrección copórea de Jesús es un ingrediente fundamental en la religión y negar este hecho condena al hombre a distancia eterna de Dios (bajo algunas interpretaciones sufrimiento eterno con fuego, demonios y el circo entero). Así, pedirle al cristiano la aceptación de otras religiones requiere:
  1. Que renuncie a su fe mediante la realización de que lo profesado por el cristianismo no es la única verdad (en contradicción bíblica) y en este caso es aceptable pertenecer a otra religión.
  2. Que el cristiano, en nombre de la tolerancia, renuncie a la evangelización y acepte el destino infernal de todo aquel que no sea cristiano, siendo indiferente a la maldición de media humanidad.
La primera opción lleva claramente al rechazo de los principios fundamentales del cristianismo y cualquier persona que opte por esta no tiene derecho de autodenominarse cristiano; puede mantener navidad, bautismo y matrimonio como una bonita tradición pero de igual manera se viene al infierno con el resto de nosotros.

No sé siquiera si la segunda opción puede llamarse tolerancia. Creer que uno está en lo cierto y saber que los otros se van a ir al infierno genera inmediatamente una división entre los elegidos y los condenados que limita la interacción entre los dos grupos. Además, este tipo de indiferencia en la que al cristiano no le preocupa el infernal futuro del prójimo viola los más básicos códigos morales y es una actitud que no es deseable en la sociedad. Finalmente, el cristiano que opta por lo segundo también estaría violando el mandato divino de transmitir el evangelio y de esta manera estaría desobedeciendo a Dios.

En pocas palabras, pedirle al cristiano que sea tolerante es pedirle que abandone su religión. El caso no es muy diferente con cualquiera de las otras dos grandes religiones monoteístas, y en general cualquier sistema que profese una verdad que puede ser obtenida por medio de la fe es fundamentalmente intolerante.

Este es simplemente otro problema más (en este caso pragmático-social) que tiene la fe. Por supuesto, está el mayor problema que, a diferencia de la justificación, las creencias a las que la fe nos lleva son, por lo general, incorrectas. Pero dejemos eso para otra entrada.

domingo, 1 de junio de 2008

Elsie

Quiero tratar de razonar acerca  del consumo de la carne. Comienzo por decir que soy vegetariano y que mis razones iniciales por dejar la carne no fueron racionales sino morales. La mayoría de los vegetarianos del mundo en ese tiempo tenían motivos morales o religiosos para explicar su forma de vida, y hasta hace un par años era posible para una persona racional comer carne y estar intelectualmente satisfecho con su decisión. Muchos veían a los vegetarianos como seres excesivamente sentimentales. De esta manera el desacuerdo era razonable en el sentido de que simplemente era una cuestión de opinión. Sin embargo en los últimos años ha quedado claro que el impacto de la industria de la carne va mucho más allá de solamente ofender a un grupo de vegetarianos ultrasensibles.

Dejando de lado el aspecto sentimental del tema de criar animales con el propósito de matarlos, los hechos apuntan a una realidad preocupante: la industria de la carne genera una contaminación de escala monstruosa, aun por encima de la causada por el transporte mundial. Conociendo la realidad del calentamiento global y sus posibles consecuencias decididamente nocivas para el planeta, me preocupa saber la cantidad de deforestación y utilización masiva de recursos naturales que ha traído la industria de la carne. Aunque suene risible, hay muchas personas trabajando en el problema de cómo hacer que las vacas emitan menos flatulencias, ya que los gases emitidos son muy dañinos. En pocas palabras, mi propuesta es que el que no deje la carne por los animales, que la deje por el planeta.

De la misma manera en que no quiero pedirle a nadie que deje de manejar su carro, o que deje de volar en avión, no quiero proponer que todo el mundo abandone la carne por completo; esa es una decisión personal. Pero sí quiero apelar a la razón de los seres pensantes para que reduzcan su consumo y dejen de apoyar esta industria. El uso indiscriminado de los animales como alimento debería quedar como algo para la masa inculta.

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Por favor tomen unos minutos para leer algunos artículos sobre este tema:

http://www.latimes.com/news/opinion/la-ed-methane15oct15,0,1365993.story?coll=la-opinion-leftrail

http://www.nytimes.com/2007/08/29/business/media/29adco.html

http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=20772&Cr=global&Cr1=environment

http://www.virtualcentre.org/en/library/key_pub/longshad/A0701E00.htm

http://www.guardian.co.uk/environment/2004/feb/22/usnews.theobserver

http://www.medscape.com/viewarticle/548985