Me temo que voy a iniciar otra entrada que trata sobre religión. Y por lo general yo no soy una persona que se molesta mucho por este tipo de cosas ni me caracterizo por tener una gran iniciativa política. Sin embargo, en esta ocasión descubrí algo que me sorprendió de sobremanera y creo que debo comentarlo.
La Constitución Política de la República de Costa Rica dice en su artículo 75:
“La Religión Católica, apostólica, Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres.”
Ignoremos por el momento el hecho de que el país le esté dando parte de su presupuesto a una institución sobre la cual no tiene ningún tipo de control. Después de todo, el manejo de fondos financieros no es uno de sus fuertes. La parte que me preocupa es por qué razón tiene que existir una religión oficial del todo.
¿Será que han pasado ya demasiados años desde el Renacimiento para que descartemos todo el progreso intelectual alcanzado en aquella época? Me gustaría creer que la única razón por la que este artículo se mantiene es por inercia histórica (aunque todavía no lo justifica). Sin embargo, me temo que la verdadera razón es que todavía se cree de manera generalizada que una persona sin religión no puede ser una persona con moral.
Y todavía esto puedo aceptarlo, con la esperanza de que se le de la oportunidad a las futuras generaciones de darse cuenta de lo equivocada que es esta idea. Sin embargo, el mismo Estado está suprimiendo esta opción. Imaginen mi sorpresa al encontrar que en las escuelas públicas de nuestro país se dan clases de religión como si se tratará de una lección de matemática o literatura. Y no me malentiendan: por “clases de religión” quiero decir “clases de catolicismo”. Ciertamente yo estaría de acuerdo en que, a manera de una clase de historia, se estudiaran todas las religiones principales, con sus principios y diferencias, ya que es innegable el enorme aporte cultural que ellas han brindado. Adicionalmente, aunque esto no aliviaría el problema de intolerancia inherente a ellas (ver Religión y Tolerancia del 3 de junio de 2008), si podría ayudar a resolver las manifestaciones inaceptables (léase violentas) que tienen algunas personas.
Luego, siguió mi pregunta obligada a la madre quien me contó sobre esta situación: “¿Y por qué razón sólo dan clases de catolicismo?”. La respuesta todavía no deja de fascinarme, aunque tristemente ya no puedo decir que me sorprenda: “Porque es la religión mundial.”. Se cierra así el círculo de adoctrinamiento.
1 comentario:
También es sorprendente como el artículo 75 implica que el catolicismo es absolutamente consistente con la moral y las "buenas costumbres" (¿qué son estas? Desgraciadamente creo el sexo homosexual no es una buena costumbre que los redactores de la constitución tenían en mente).
Publicar un comentario