El subcuartel del gluminati costarricense.

domingo, 15 de junio de 2008

Lost in…. somewhere

Últimamente he tenido mucho libre. Y aunque no me siento particularmente productivo (y levemente culpable por lo mismo), esto no quiere decir que no le he sacado provecho, ya que al no tener la presión de otra fecha límite más, me ha permitido separarme de mi vida típica, analizarla de manera más objetiva y así poder re-ordenar varios aspectos de ella.

Pero esto no es precisamente sobre lo que quiero hablar ahora. También he tenido mucho tiempo para pensar sobre cosas más…. intangibles. Un día de estos estaba viendo por primera vez la película Lost in Translation (no se cómo la nombraron en español). Me gustó mucho y la recomiendo para quienes no la han visto. En esencia trata sobre una joven recientemente graduada de la universidad con una crisis de cuarto de vida y un hombre mayor con una crisis de mitad de vida. La película se da en Japón, con lo que tratan de exaltar el sentimiento de estar perdido. Ciertamente creo que yo hace no mucho, y todavía un poco, me siento parcialmente de esta manera y por lo mismo me llegó mucho esta idea de descubrirse, encontrarse, comprenderse, definirse, o como quieran llamarlo.

Cuando apliqué para sacar mi maestría, lo hice sin estar totalmente convencido de que quería irme. Sabía que era la decisión más lógica, ya que sería más difícil sacarla una vez que empezara a trabajar. Además, los trámites se tienen que realizar con mucha anterioridad, así que para poder tener al menos la posibilidad de decidir si quería irme, tenía que hacerlos con tiempo. Sin embargo, emocionalmente no me encontraba totalmente persuadido. Por fortuna ya tengo mucha experiencia en suprimir mis sentimientos y entonces me puse a trabajar. Después de pensarlo, creo que las verdaderas razones por las cuales dudaba más en irme eran:

  • Miedo de que no me aceptaran en ningún lado (o dónde no quisiera ir).
  • Miedo de que realmente sólo estuviera yendo a la maestría para no cambiar de ritmo, empezar a trabajar y llevar una “vida normal” (como todos mis compañeros).
  • Miedo de que simplemente estuviera buscando experiencias que no logré conseguir durante mis anteriores años de universidad.
  • Miedo de que estuviera tomando la decisión que realmente me iba a hacer más feliz.

Sí, suena mal que todas estas razones inicien por “miedo”, pero esa es la verdad. Por fortuna, la primera razón ya fue resuelta de manera muy satisfactoria. En cuanto a la segunda, en un punto entre el momento de aplicar y ahora descubrí que el trabajo “normal” está totalmente sobrevaluado. Las razones tercera y cuarta son algo más difíciles de resolver, ya que creo que dependen primordialmente de este concepto de entenderse a uno mismo, lo cual es mucho más difícil de lo que suena.

Gran parte de esto creo que viene del error en que ahora es común definirnos por aquello que hacemos, ya sea porque realmente creemos que eso somos o simplemente porque no queremos realizar la pregunta de manera sincera. Se dice: “Soy estudiante”, “Soy ingeniero” (es muy curioso el día en que uno pasa instantáneamente de uno a otro, suponiendo que sean mutuamente excluyentes). ¿Y? Realmente eso no logra decir nada, más que (con suerte) me gusta realizar ese tipo de labores. El problema con esto es que cuando alguno de estos estados se acaba (graduación, despido) las personas se sienten perdidas y no saben qué hacer.

Entonces, la pregunta del millón es, ¿cómo hacemos para comprendernos? No sé la respuesta, pero por lo menos ya tengo que claro que no puede ser con algo externo, como los casos que señale arriba. Supongo que esto mejora con la edad. Por ejemplo, claramente en el colegio yo estaba mucho más perdido que ahora.

¿Cómo saber qué nos va a hacer felices? Yo creo que todos somos muy malos para esto. Por lo tanto, se sigue el mismo procedimiento al afrontar un problema que no sabemos cómo resolver: prueba y error. Lo cual es sumamente conveniente, ya que pronto me voy a vivir a otro lugar, donde voy a poder experimentar muchas cosas nuevas.

En fin, creo que he hecho un gran enredo. No sé si tal vez me excedí tratando de unir demasiadas ideas. ¿Comentarios?

3 comentarios:

Alvaro Chavarria dijo...

Más inspiración de Hollywood sobre este mismo tema.

Tyler Durden: You're not your job. You're not how much money you have in the bank. You're not the car you drive. You're not the contents of your wallet. You're not your fucking khakis. You're the all-singing, all-dancing crap of the world.

Ana Chorniy dijo...

"¿Cómo saber qué nos va a hacer felices?"
Mujeres, Adrián, mujeres!!! =)))
También estoy completamente perdida. Entendí que tengo esto consepto estúpido en mi cabeza sobre el "trabajo normal". Qué tontería, a?
Lo mejor es ya convertirme rapidícimo en una mujer de la cocina (RE Imme) y estar feliz ))))

EduardoG dijo...

stan, interesante su introversión, es algo que personalmente he pensado varias de veces,
bueno yo he estado en la Universidad mas (muuucho mas) tiempo de lo que debería, me puse a trabajar el segundo año y lo desperdicie haciendo cuadros para una expocision, otro año lo perdí en un callcenter, el cual lo hace a uno sentirse como just another brick in the wall, pero eso me hizo darme cuenta que uno no puede mantenerse limitado a un trabajo de vida cotidiana, un estado monótono, dejar que su panza crezca y caiga, quedar calvo, estar en un cubículo, conseguir una esposa mediocre que le sonria falsamente y la tenga como trofeo de consolacion ante sus limitantes como un cuidadano promedio...

bueno tal vez la escencia de querer esudiar e investigar no cesa y a pesar de que estoy en estos momentos "aplicando" (notece las comillas por que estoy haciendo publicidad, no diseño gráfico como debería) y aun así no puedo desligarme de mi necesidad por hacer proyectos de diseño, ir a talleres o clases artes, historia, filología, filosofía, tal vez sea eso... tal vez quiere seguir investigando en su mundo ingenieríl...

o tal vez encuentre su felicidad siendo amo de casa...