Llegué a esta conclusión después de pensar de lo que requeriría convertirme en vegetariano: tendría que empezar a cocinar mi propia comida en casa en vez de comer en las cafeterías de la universidad, algo que no me es conveniente y en lo cual no estoy dispuesto a invertir el tiempo. Estoy seguro que en esta situación se encuentran muchas personas donde ya tienen tanto de que preocuparse con el trabajo y la familia que una molestia más no es bienvenida.
En Princeton yo siempre reciclo, en Costa Rica no. La razón es simple: en Princeton siempre hay un contenedor de reciclaje a la par de cada basurero, así que el esfuerzo para reciclar es mínimo y por eso yo, como cualquier otro habitante de Princeton, estoy dispuesto a hacerlo - por lo general, si la decisión que protege el ambiente es tan conveniente y requiere tanto (o menos) esfuerzo que cualquier otra, la persona tomará la decisión adecuada.
Así pues, si en la cafetería de la universidad conseguir un platillo vegetariano fuera tan fácil como cualquier otro, estoy seguro que comería vegetariano mucho más a menudo. La pregunta entonces es, ¿por qué es tan poco conveniente ser vegetariano? Como dije en mi comentario en la entrada de David, a nadie le molestaría comerse una hamburguesa de McDonald's de soya, pero la opción no existe. La razón es entonces que vender la hamburguesa de carne sigue siendo más rentable.
Casualmente, en mi reciente viaje a Nueva Zelanda, tuve el placer de ver un ojo lleno de úlceras en una cajetilla de cigarrillos. Después de esto y comprender que es necesaria la colaboración de la "masa inculta" para la salvación del planeta, consideré que la única manera de resolver este serio problema ambiental es mediante la acción del gobierno para que haga convenientes las decisiones que protejan al planeta.
Esto tiene varias ventajas. Primero, le deja al gobierno el trabajo de decidir, mediante consultas a científicos y expertos, qué medidas son necesarias para el bienestar ambiental. Esto le quita al ciudadano la necesidad de educarse y racionalizar qué acciones tomar (personalmente no creo estar capacitado para decidir cuáles de mis acciones son las óptimas para beneficio del planeta).
El ciudadano, por su lado, no tiene que esforzarse, simplemente sigue su vida haciendo lo que le plazca y le interese y, si el gobierno hace su trabajo, esto será lo mejor para el ambiente. Muchos casos me vienen a la cabeza como, por ejemplo, si el gobierno cobrara impuestos severos a toda industria cuyas actividades son nocivas para el ambiente (incluyendo la industria ganadera) entonces esto sería un gran incentivo para que la carne de menor calidad pudiera ser sustituida por productos vegetales. Este tipo de impuesto también podría incentivar la producción de electricidad más limpia y, en general, generar cambios en el mercado que tengan efectos positivos para la salud del planeta.
Podrán decir que dejar la solución a este problema en manos del gobierno es una manera de quitarse la culpa en caso de que al planeta se lo lleve el carajo, pero me parece mucho más factible convencer al pequeño número de personas que está en el poder que hay que actuar para proteger el ambiente que convencer de esto a cada uno de los ciudadanos.
En fin, tomar conciencia por el bienestar de la Tierra y las futuras generaciones es bueno, pero el cambio necesario para resolver este problema requiere un esfuerzo por parte de todos , y para esto es necesaria la acción gubernamental. Así que no sólo debemos adaptar nuestro estilo de vida para reducir nuestro impacto en el ambiente, sino que también tenemos que apoyar políticas sociales y ambientales que hagan las buenas decisiones las más convenientes.