El subcuartel del gluminati costarricense.

viernes, 1 de agosto de 2008

El milagro de la muerte

Me gusta saber que me puedo matar. Me da un gran sentimiento de control saber que esta vida es mía y la puedo acabar cuando quiera. La seguridad de que siempre tendré una salida, la muerte, me ayuda a controlar el miedo a tantas cosas terribles que me podrían pasar.

La certeza de la muerte quiere decir que la miseria y el dolor, por más grandes que sean, son impermanentes. ¿Para qué miedo si todo sentimiento decaerá en mi memoria y luego será nada?

Y no soy sólo yo, sino que todo se dirige a su fin. El Universo mismo se encamina, en expansión infinita, a un estado de homogeneidad donde no habrá dinámica estelar y las moléculas no tendrán energía suficiente para crear el desorden que es la vida. Nos dirigimos a un estado simétrico, frío y pacífico - una tumba perfecta.

Se dice que el suicidio es cobardía. Sugiero a cualquiera que haya osado decir tal barbaridad que compre un revolver, lo cargue, lo enfrente a la sien y sienta como se le encogen los huevos.

Es imprudente acusar al suicida de irresponsabilidad e irracionalidad por dos razones. Primero, nadie entiende mejor la situación de una persona que ella misma. Y segundo, el suicidio es una decisión tan radical que tuvo que haber sido muy cuidadosamente premeditada. Por supuesto, siempre están los casos extremos donde algunas personas realmente no tienen el control de sus acciones - pero estos son una minoría. Negarlo y atribuir todo suicidio a enfermedades sicológicas simplemente revela el estigma social en contra de la práctica.

Es entonces una falta de respeto al muerto creer que su decisión de quitarse la vida fue un terrible error. Tal conclusión es común en la familia donde se le percibe tanto como vícitima que como asesino. Por lo general, el suicida no se quita la vida para generar dolor, sino para eliminarlo. Por esta razón la acusación de que el suicidio es egoísta no tiene fundamento."¡Se mató sin pensar en el dolor que iba a dejar en nosotros!" ¿Quién es el egoísta? ¿Tal vez más bien lo son los familiares porque prefieren tener a una persona miserable con tal de evitar el dolor que les causaría dejarla ir? ¿O tal vez lo es la sociedad porque prefiere el sufrimiento de uno que la pérdida de servicios y beneficios en consecuencia de su muerte?

No me pienso matar, bueno al menos no hoy, ni esta semana. Pero puedo crear muchas situaciones hipotéticas en mi cabeza donde la muerte es la mejor solución y me molesta pensar que se considere que no estoy evaluando el problema racionalmente simplemente porque la conclusión es el suicidio. No quiero implicar que todo suicidio es la elección correcta, a veces lo es y a veces no, todos cometemos errores. Pero hay que comprender que en muchos casos fue una decisión meditada cuidadosamente y por respeto al suicida deberíamos aceptarla- es su vida y su derecho.

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