El subcuartel del gluminati costarricense.

lunes, 20 de enero de 2014

Comentarios de las elecciones con el doctor Álvaro Chavarría

Yo no voy a votar. Seré una pequeñísima fracción más del considerable porcentaje de costarricenses que por una u otra razón no se puede convencer de asistir a las urnas, a la “fiesta política.” Todos los abstencionistas tenemos nuestras razones, tal vez no confiamos en los políticos, no vemos ningún candidato que realmente nos represente, o tenemos algo mejor que hacer y nos vale un culo. Somos testamento del fracaso de la democracia. Disidentes, independientes, minorías ¿Cómo ganar unas elecciones sino cortejando a la mayoría?

¡Que quede claro que muchos no somos indiferentes a la política! Podemos tener convicciones muy fuertes y por más que estemos al tanto de lo que sucede en el país no podemos hacer más que frustrarnos y deprimirnos presenciando el circo político. Así que si lo permiten, me tomo la libertad de expresar mi descontento en los siguientes puntos.

Laura: ¡Pobre! No hace falta más que visitar su página de Face para que a uno le de una lástima... La pasan insultando, jodiendo, acusando. ¿Por qué? Cierto que tenemos un horrible déficit fiscal, un desempleo considerable y los índices de pobreza estancados, además de las cien peladas de culo que demuestran un inoperable aparato ejecutivo. Pero no olvidemos que estos problemas han sido arrastrados desde la anterior administración liberacionista. Aún así, la economía crece, la inflación es baja,  ha habido significativo progreso en el sistema educativo y hay paz social. Ni presidentes en países que están al borde de la ruina o padecen de violencia epidémica tienen los bajísimos niveles de aprobación que tiene Laura.

Este descontento generalizado con la presidente naturalmente se representa como una aversión al PLN, el factor político más evidente en estas elecciones. Pero sin duda, es interesante la marcada diferencia entre la aprobación de Laura (menor al 10%) y el hecho de que Johnny encabece muchas de las encuestas. Preguntémonos entonces, ¿cuál es la diferencia entre la presidente y el candidato? ¿Qué tiene Johnny que Laura no tenga? Sería una lástima que tal disfuncional herramienta fuese a distanciar al candidato lo suficiente para ganar las elecciones.

Etiquetas: Se ha puesto de moda en esta campaña generalizar las posiciones de los candidatos dependiendo de su ideología. La etiqueta se presta para poder atacar no al candidato en particular, si no a un ente ficticio (la etiqueta) a la cuál se le atribuyen todo tipo de cualidades negativas. Villalta, por más que se queje de que lo tachen de “comunista,” es el que más ha sacado provecho de esta estrategia. Bajo “los mismos de siempre”, ha logrado establecer una dialéctica donde hay una equivalencia entre corrupción, neoliberalismo, políticos tradicionales y la denominada “argolla política”, que incluye a los burgueses y grandes empresarios. En fin, en este discurso no hay tal cosa como alguien que se haya desenvuelto en la función pública y no sea corrupto, o alguien que se haya enriquecido honestamente y no por medio de favores políticos. Lo más sorprendente es que el pueblo se ha tragado la mentira entera, quedando con las bolas de Villalta en la barbilla. Ha logrado convencer a Costa Rica que un incompetente sin experiencia es preferible en la función pública a un exjerarca de una institución o un emprendedor exitoso. Esta es la única manera de explicar por qué tantos votarían por un partido lleno de “activistas y estudiantes” del Combo y el TLC sin ningún logro a su nombre. Indudablemente una exitosa maniobra política. ¡Cómo les duele a los demás candidatos!

Los fans de Villalta: No sé si estos logros de Villalta se deberán en parte a la manada de imbéciles que repiten constantemente su propaganda en las redes sociales. Tal vez se graduaron de la Universidad o son estudiantes perpetuos, lo que sí es seguro es que se sacaron un cien en Generales. ¡Ha dado fruto el programa de adoctrinamiento de la UCR! Me pregunto por qué putas es que la fracción del electorado que vota por Villalta no es a la que él se refiere en su discurso. No son las personas pobres y de zonas rurales las que quieren votar por él, sino un montón de jóvenes urbanistas de clase media y media-alta que tienen una visión idealista de la “Costa Rica campesina” que aprendieron en el tour de la Finca Britt.

Tal vez debería parar de tratarlos de ignorantes y considerar que sí tienen motivos más allá de su tergiversada “conciencia social.” Puede que al ser profesionales no sólo de carrera sino además en la evasión de impuestos quieren refugiarse con Villalta, cuya solución al déficit no está enfocada en la mejor recaudación sino en desplazar la carga fiscal a los grandes empresarios.

No crea que esta “liga de la justicia social” no está organizada. Tienen publicaciones en línea de corte “intelectual” como la famosa Revista Paquidermo, cuyo logo es uno de los fracasos más grandes en la historia del diseño gráfico (ese garabato rosado es un elefante, por aquello). Si no entendió a lo que me refería con la dialéctica de Villalta, le recomiendo que lea cualquier artículo de Francisco Robles y cáguese de risa.

No faltará alguno de estos pendejos que salga diciendo alguna burrada como: “Uy, ¿por qué cuando hablan de socialismo comparan las políticas del Frente Amplio con Venezuela y Argentina y no con los países escandinavos?” ¿Qué parte de que el Frente Amplio es un partido “latinoamericanista” no entiende? Además, los países escandinavos son democracias liberales, cuyos índices de libertades económicas y de mercado son los más altos del mundo y sus políticas no tienen nada que ver con las propuestas del Frente Amplio. El problema es que como ya Villalta les redujo el cerebro para poder pensar sólo en etiquetas, son incapaces de realmente analizar las marcadas diferencias entre ambos regímenes “socialistas.”

No tengo nada en particular contra los fanáticos de Villalta, sólo que me putean más ellos, porque demuestran que para lo único que sirve un título universitario es para darse el derecho de ser arrogante y condescendiente con los demás.

La campaña del miedo: Nadie cree que los medios de comunicación son imparciales. Sabemos que La Nación le dio tácitamente su adhesión a Liberación y por eso es absolutamente ridículo que Johnny Araya diga que ese periódico lo tiene en su contra. El otro día vimos a Ignacio Santos casi apretándose a Luis Guillermo Solís a las seis de la mañana.
Lo que sí es un poco vergonzoso y pasado de la raya es “la campaña del miedo,” como la etiquetó Villalta, a su mejor estilo. Sí, el Frente Amplio es históricamente un partido comunista y no hay duda que hay un montón de marxistas y simpatizantes del “socialismo del siglo XXI” en el partido, a quienes nada les gustaría más que vengarse de aquellos que los han vencido elección tras elección por lo últimos setenta años. Pero por favor, estas predicciones apocalípticas de que Villalta se va a convertir en dictador de la noche a la mañana, nos va a dejar todos limpiándonos el culo con la mano y que le va a regalar Guanacaste a Ortega, ignoran absolutamente la existencia del Estado de Derecho.

Ya tuvimos un presidente con alto grado de aprobación, que si hubiera podido se habría hecho un trono de oro y una corona de diamantes. Pero si Óscar Arias no pudo, ¿por qué creen que lo va a lograr Villalta? Lo más probable es que va a ser un fracaso como gobernante, con una Asamblea Legislativa dividida, donde ni siquiera va a tener liderazgo sobre su fracción y se va a rodear de incompetentes porque ha enajenado a todos aquellos que han demostrado éxito en la administración pública y privada. Serán cuatro años perdidos y ya. Un resultado no muy distinto a lo que pasaría con otro gobierno de Liberación.

Es cierto que Villalta tiene la capacidad de hacer el ridículo a nivel mundial, quién sabe qué revolucionario anti-imperialista pone en la cancillería o qué chancletudo quema-banderas va de embajador a Washington a hacer huelga de hambre frente a la Casa Blanca. Pero, ¿es realmente esto mucho peor que el montón de pachucos que Liberación ha metido en la Asamblea como Fabio Molina y Jorge Angulo?

No quiero decir que Villalta no vaya a intentar maniobras anti-democráticas, sabemos que la burra de Dagmar Fácil ya empezó con que “se viene el fraude,” pero hasta ahora el Frente Amplio ha respetado las decisiones del TSE y la jurisdicción nacional. En este momento, los que realmente están espantando inversionistas y generando incertidumbre a nivel nacional e internacional, además de cuestionar sin fundamento nuestra institucionalidad y tradición democrática, manchando el nombre de Costa Rica, son las personas detrás de la campaña del miedo.

El Movimiento “Libertario:” Por si no ha quedado claro, yo soy liberal. Yo creo que el modelo que ha sido implementado en Costa Rica en los últimos treinta años ni se acerca a un verdadera democracia liberal. Hemos tenido un grande e ineficiente estado que ha sido un instrumento para el clientelismo. 

Consecuentemente me incomoda que el Frente Amplio se defina de “latinoamericanista,” cuando si hay una región global que es un mal ejemplo para el desarrollo es precisamente Latinoamérica. Si queremos desarrollarnos tenemos que adoptar modelos que han sacado ha países tercermundistas de la pobreza y los han llevado a la vanguardia del desarrollo, como en Corea o Taiwan.

Así que tal vez el Movimiento Libertario merece mi voto. ¡Jamás! Las razones son muchas pero todas basadas en la burda traición a los principios progresistas del libertarianismo. Recuerdo con sorpresa y tristeza el día en que el ML se alió con el PLN para frenar la legislación de las sociedades de convivencia entre homosexuales. Y ahora sale Otto apelando a los principios cristianos y excluyendo a minorías porque ha “madurado.” Como dice Juan Carlos Hidalgo, “Si "madurar" significa dejar de creer en la igualdad de derechos de las personas, llámese homosexuales, lesbianas, ateos o agnósticos, este liberal espera no "madurar" nunca.”

El Movimiento Libertario se ha vuelto populista. Siempre es sospechoso cuando un grupo traiciona sus principios con tal de llegar al poder. ¿Qué garantiza que Otto va a trabajar por el programa por el cuál fue electo si tiene una trayectoria de cambiar sus ideales por su propia conveniencia?

Además, ¿qué es con esa imagen de muñeco de porcelana al que le mantienen la erección a punta de Botox?

En todo caso, su campaña, basada en generar empleo y no más impuestos no va a resultar en Costa Rica. Llegó al último debate diciendo “empleo, empleo, empleo,” sin entender que un tico lo último que quiere  un domingo es que alguien le recuerde que mañana tiene que ir al trabajo. Entonces, mientras Johnny y Villalta estaba ofreciendo regalos (bonos, cesantías, etc.), Otto amargó a todos con su domingo siete: “brete, brete, brete” — “mae, que pega volver al brete.” Por más que intente, se gana un cero en populismo.

Similar es el caso de los impuestos, ¿qué le va a estar importando al tico si tiene que pagar más o menos impuestos si los evade de todas maneras? Mientras tanto, cuando Villalta habla de cobrarle más impuestos a los “ricos” eso sí resuena porque “diay, al final alguien tiene que terminar pagando por todo eso — y no se le ocurra que ese voy a ser yo.” Ese discurso a favor del libre mercado y la superación y responsabilidad personal es contrario a la idiosincracia costarricense.

Predicción: Demostrando: i) la estupidez del pueblo, ii) la inhabilidad de políticos para capitalizar en el rechazo de la mayoría a Liberación y iii) que aún si un pene no sirve para coger, sirve para hacernos olvidar, va a ganar Johnny.

No hay comentarios: