El subcuartel del gluminati costarricense.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El ateísmo no es una religión

Hay pocas cosas que me molesten más en discusiones de religión, que cuando se dice que se requiere fe para no creer en dios. Esto es particularmente molesto porque demuestra fallos fundamentales en la comprensión del significado de "creer" y de "tener fe." Si tanto ateos como religiosos no estamos de acuerdo en estos significados, la discusión es imposible.

Tener fe no es simplemente creer, es la capacidad de creer sin justificación. Se dice que es una virtud porque requiere convicción. Tener fe demuestra una grandísima confianza en la autoridad religiosa, ya que logra que el individuo crea algo en lo cual, mediante su usual proceso de justificación, no creería.

Los ateos, por el contrario, podemos ser definidos simplemente como personas carentes de fe, poseídos por la duda. Solamente creemos en aquellos procesos y fenómenos que podemos justificar inductivamente, basándonos en nuestra experiencia. No hay más.

Los mismos religiosos tradicionalmente aceptan la fe como una cualidad fundamental suya, ¿por qué entonces diría alguno que la fe es una cualidad que también poseen los ateos, reduciéndola a simplemente la acción de creer y despachándola de toda virtud?

Me parece que es para ubicar al ateísmo en el mismo plano epistemológico que la religión y hacer la preferencia de una posición u otra una cuestión de ética o estética y no de conocimiento. Esto lleva a ignorar el argumento fundamental del ateo contra las creencias religiosas, i.e. que estas no son justificadas, y más bien se presta para calificar al ateo como una persona que ni le gusta ni quiere creer en dios por objeciones morales. ¿Quién más villano que aquel que rechaza caprichosamente a un dios creador y benevolente?

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