El subcuartel del gluminati costarricense.

sábado, 4 de octubre de 2008

Religulous, por Bill Maher

Después de varios meses de espera ayer finalmente vi Religulous en su día de estreno.

Mi primera reacción después de ver la película incluyó un poco de decepción. No fue absurdamente graciosa y el mensaje, aunque claro, no fue perfectamente argumentado. Cualquier ateo que vea la película corre el riesgo de tener una reacción similar. Todos hemos escuchado los argumentos en contra de la religión y la existencia de dios presentados por académicos e intelectuales contemporáneos de mayor pericia como Krauss, Dawkins, Carrol y Tyson.

Aún así, luego de pensar en la reacción que podría producir esta película en la población en general, me di cuenta de que posible y afortunadamente no somos nosotros, los naturalistas, a quienes está dirigido este largometraje. Así, me parece que esta película es ideal para personas menos exigentes en el plano argumentativo, que no sean perdidamente religiosas y que nunca hayan sido expuestas a los argumentos básicos en contra del misticismo y la fantasía, además de todo aquel que, aunque no sea necesariamente religioso, ve la religión como algo bueno y la fe como una virtud.

La mayor parte de la película se basa principalmente en Bill Maher viajando por el mundo, entrevistando y haciendo burla de creyentes. Habla con gente pobre, rica, judíos, musulmanes, católicos, protestantes, de diferentes etnias y culturas y, aunque no los presenta como villanos, respetando su humanidad, sí los presenta como víctimas de su ignorancia. Muestra las contradicciones en las que viven, su fanatismo, su hipocrecía y su demencia.

Al final de la película para la risa. Bill Maher da un sermón y, aún cuando a muchos les parezca ofensivo e imponente, me parece muy adecuado. El peligro de la religión no es un juego - la falta de pensamiento crítico y la superstición son posiblemente las mayores amenazas que enfrenta la sociedad moderna y, por eso, el tema no debe ser tratado ligeramente.

Las imágenes apocalípticas, superimpuestas con el fanatismo, mostradas lado a lado con la creencia de los judíos, cristianos y musulmanes de que el gran fin se avecina, pone en perspectiva la seriedad del problema.

El mensaje: nuestar supervivencia depende de nuestra capacidad de combatir el odio y la irracionalidad engendrados por la religión.

Enhorabuena.

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